A partir de la muerte de mi padre se desencadenaron en mi dificultades para encontrarle un sentido a la vida, lo cual llevo a mi cuerpo a dejar de producir la dopamina y serotonina necesaria para que recordara lo que era la alegría. Después de caminar varios años de la mano de los antidepresivos, decido buscar otras alternativas ya que no sentía ninguna mejoría al usarlos. Emprendo una búsqueda espiritual y personal, donde por medio de distintas terapias y experiencias permeadas de sabiduría ancestral de diferentes culturas, logré reconectarme con la fuente, con Dios y así mismo, logré volver a mi.
Es en estos espacios donde conozco la música de una manera mas profunda, sonidos y letras que ayudan a generar entornos de apertura y sanación, partiendo del amor y la gratitud. Me enamoro de este nuevo universo que se me presentó por medio del sonido y la vibración, y me embarco en la nueva aventura de seguir mi intuición y permitirle a mi corazón hacer lo que siempre quiso, cantar y compartir la medicina que siempre atesoré para mis momentos difíciles, con el mundo.
Todo esto surge a partir de mi deseo de compartir lo que ha traído el sonido a mi vida y expandir el mensaje de que puede ser una herramienta para hacernos cargo de nuestro bienestar y nuestra sanación sin necesidad de ponerla en manos de alguien más. Entender el sonido como vibración que puede transformar y experimentarlo en mi propio ser, me llevó a profundizar en el canto y convertirlo en mi aliado, a convertirlo en mi nueva forma de orar, se volvió mi forma favorita de honrar y celebrar mi vida,.
La música que pasa a través de mi esta ligada a mi camino, mi conexion con lo espiritual y con la Madre Tierra. Sonidos y letras que tienen como propósito movilizar emociones y propiciar estados de reflexión e introspección para así navegar en las profundidades de nuestro ser y por medio de la vibración bien intencionada poder aprender a dejar de buscar respuestas afuera y encontrarlas en nuestro interior.
Desde muy pequeña oía música de todo tipo y de distintas culturas pues mi papá en su estudio de arte siempre ponía música mientras trabajaba y sus gustos musicales oscilaban entre Mercedes Sosa, Gloria Stefan, a concierto de gaitas escocesas y Andrea Bocelli. Mi abuela era igual entonces tuve la oportunidad de oír de todo un poco siempre.
A finales del colegio y en la universidad, me acompañé mucho de artistas con los cuales me enganchaba por sus letras crudas y la manera en que me hacían sentir. Artistas en ese momento la mayoría independientes y mujeres casi todas, como Bebé, María Rozalen, Mon Laferte, Carla Morrison, Loli Molina, Adriana Moragues, pero en definitiva fue Carmen Boza quien me hizo enamorar de mi guitarra y querer empezar a compartir mas mi voz. Artistas como Muerdo, Pedro Pastor, El Kanka, Juan Pablo Vega, Monsieur Perine, Vetusta Morla y Versos que compomos na estrada, fueron también parte de mi inspiración.
Desde el colegio siempre hubo un grupo con el que yo podía evidenciar el poder de la música en mi porque siempre me regulaba el sistema nervioso, me ayudaba a drenarme y relajarme. Siempre han estado vigentes en mi vida y se llaman Bon Iver.